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15 enero 2008

LAS SALAS DESTINADAS AL FUMADOR AGRAVAN LOS EFECTOS DEL TABACO

LOS MÉDICOS SOSTIENEN QUE EN ESTOS SITIOS LOS EFECTOS DE UN CIGARRILLO SE MULTIPLICAN POR 10. ESTO ES DEBIDO A LA CONCENTRACIÓN MASIVA DE LOS ELEMENTOS TÓXICOS.

"EDIFICIO LIBRE DE HUMO". Este anuncio cuelga en sitios públicos como centros comerciales, ministerios, establecimientos educativos... Hasta el 14 de septiembre del 2006, cuando entraron en vigencia las reformas a la Ley Orgánica de Defensa del Consumidor, muchos de estos edificios contaban con salas exclusivas para fumadores. Pero desde la vigencia de la disposición, desaparecieron.

Tres médicos especializados en neumología coinciden en que las salas para fumadores lo único que hacen es agravar las secuelas del tabaquismo: cáncer, impotencia, infartos, derrames cerebrales... En total, la medicina determinó que el cigarrillo produce por lo menos 41 enfermedades.

El médico neumólogo del Hospital Eugenio Espejo, Eduardo Castro, conoce casos como en el aeropuerto de Miami (Estados Unidos), donde existen espacios "extremadamente pequeños" para el consumo de cigarrillos. "En estos sitios exclusivos, la concentración de gases tóxicos es altísima pese a la ventilación existente por el techo. A veces están arrinconadas hasta 20 personas inhalando gases tóxicos que salen de su tabaco y del resto", sostiene. Por ello, el especialista señala que en estos casos un solo cigarrillo puede multiplicarse por 10.

Pero el problema para el fumador se agudiza cuando se usan cabinas herméticas, como las instaladas en Alemania o en Escocia. "Ellos (fumadores y fumadoras) ingresan a estas burbujas sabiendo los problemas a los que se exponen", señala Carlos Salvador, médico neumólogo, quien en el país ha liderado la lucha contra el tabaco. Por ello cree necesario que los consumidores de cigarrillos conozcan que por cada tabaco consumido tienen 10 minutos menos de vida. "Alguien que fume una cajetilla diaria tiene 12 años menos de vida con relación a una persona que no fuma".

El médico neumólogo del Hospital Militar, Byron Canelos, alerta que las partículas de humo se concentran con mayor celeridad en el aparato respiratorio de quienes se exponen doblemente a las sustancias químicas. "Es más nocivo que si se fumara en un lugar abierto, donde no hay tanta concentración de componentes tóxicos", asegura Canelos.

De allí que se plantean alternativas que van desde campañas de concienciación, eliminación de las llamadas burbujas o cabinas, hasta los tratamientos médicos.

Castro no está de acuerdo con que se creen espacios exclusivos y plantea una rehabilitación integral para el fumador, que vaya desde el tratamiento médico, psicológico y hasta el farmacológico. En cambio, en el Programa de Lucha contra el Tabaco del Ministerio de Salud, se trabaja en campañas de prevención a escala nacional. Por ejemplo, el 21, 22 y 23 de este mes se realizará, en Quito, un seminario internacional para capacitar sobre el denominado Convenio Marco de Lucha contra el Tabaco.

En este entendimiento mundial se habla, por ejemplo, de la necesidad de que los países cuenten con espacios libres de humo. Patricio Jácome está al frente del programa y como especialista en este tema sostiene que la única alternativa para frenar este mal es eliminar todos los espacios para el fumador. "Poner cabinas no es solución práctica ni científica. No garantiza la pureza del aire".

08 enero 2008

FUMAR FAVORECE LA TUBERCULOSIS

EL RIESGO DE DESARROLLAR LA ENFERMEDAD SE DUPLICA EN LOS FUMADORES. AMBOS PROBLEMAS CRECEN DE LA MANO EN LOS PAÍSES EN VÍAS DE DESARROLLO.

Se sospechaba desde hace tiempo, pero no ha sido hasta ahora, tras la recopilación por parte de la Unión Internacional contra la Tuberculosis y las Enfermedades Pulmonares -más conocida como la Unión- de cientos de estudios médicos cuando se ha llegado a la conclusión de que el consumo de tabaco facilita el desarrollo de la tuberculosis, que ésta sea más grave y su tratamiento, más complicado. El estudio de la Unión es relevante en un momento crítico, en el que tanto el aumento del consumo de cigarrillos como la extensión de la tuberculosis van de la mano en los países en desarrollo, de entre los que preocupa especialmente China, que consume el 30% de los cigarrillos del mundo y el 70% de la población (300 millones) son fumadores. Teniendo en cuenta que el tabaco causa cinco millones de muertos en el mundo y la tuberculosis, un millón y medio, la relación probada entre ambas propicia el abordaje conjunto.

Las conclusiones del equipo de científicos de la Unión, dirigidos por Karen Slama, responsable de Investigación Operativa en Control de Tabaco, han requerido la criba de miles de artículos que relacionan el consumo de tabaco con la enfermedad pulmonar publicados entre 1954 y 2005 y registrados en PubMed, más 14.000 artículos existentes en la propia Unión y listas de referencia en Google Scholar. La criba, basada en tres revisiones independientes de cada artículo, redujo el número de estudios relevantes a 53. Las conclusiones del análisis conjunto se difundieron en la pasada conferencia internacional de la Unión, celebrada en noviembre en Ciudad del Cabo (Suráfrica).

"Los resultados son importantes porque por primera vez se estudió la calidad de la evidencia sobre el riesgo para el fumador. Los estudios habían detectado el riesgo para los fumadores, no sólo de ser infectados, sino también de desarrollar la enfermedad (de una manera más grave), con peores resultados en cuanto al tratamiento, con mayor riesgo de recaídas e, incluso, mortalidad", explica Slama, "pero al analizar las evidencias hallamos pruebas inequívocas de que el fumador incrementa más del doble los riesgos de desarrollar la enfermedad".

Los fumadores pasivos tampoco se salvan: la evidencia entre el consumo indirecto del tabaco y el desarrollo de tuberculosis resultó moderada, aunque "eso no quiere decir que la relación sea débil, sino que hacen falta más estudios", dice Slama.

Se desconoce exactamente cómo el consumo de tabaco facilita el desarrollo de la enfermedad. "Hay un buen número de hipótesis, lo importante es que es biológicamente posible", asegura Slama, que alerta de que de no atajar el número de fumadores en los países del Tercer Mundo, en los que en 2005 hubo nueve millones de nuevas infecciones por tuberculosis, "el control de la enfermedad va a ser incluso más difícil. Por el contrario, si podemos reducir el número de fumadores, el impacto se va a notar asimismo en el número de afectados por tuberculosis". El estudio de la Unión reclama que las clínicas que atienden a los enfermos documenten si éstos son fumadores, se les advierta de los riesgos de la adicción y se adopten programas para ayudar a dejar de fumar.

Toma relevancia además, de acuerdo con la Unión, la adhesión de los países en desarrollo (China, India y Rusia son los más afectados por tabaquismo y tuberculosis) a la Convención para el Control del Tabaco propuesta por la Organización Mundial de la Salud en 2005, que pretende ayudar a los legisladores a adoptar medidas para frenar el consumo de cigarrillos, entre las cuales se encuentra la prohibición de fumar en espacios públicos, la limitación de la publicidad, la inclusión de mensajes que alertan de los riesgos del tabaco en los paquetes de cigarrillos, la educación pública, programas de ayuda para dejar de fumar y el aumento de los impuestos, entre otras. Se calcula que si China aumentara el 10% el precio de los cigarrillos, dos millones de personas escaparían de una muerte prematura.

Sin embargo, si no se adoptan políticas antitabaco contundentes, las perspectivas son pesimistas. Dadas las actuales tendencias de aumento de fumadores en el mundo, de los 1.400 millones actuales, en 2030 se llegaría a 2.000 millones, con cinco millones de muertos al año y con costes totales para los diferentes gobiernos de 3.000 millones de dólares. La pandemia sería acusada en los países del Tercer Mundo, afectaría a un mayor número de mujeres y la carga sobre los débiles sistemas de salud de los países sería tal que acabaría por hundirlos.

fuente: Reportaje de Lali Cambra en El País 8/01/08 (España)